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Educar para Transformar: Una Conversación que Revela el Corazón de ONI

21 de enero 2026

Escrito por Melissa Ontiveros, editado por Ana López; Comunicación y Desarrollo Institucional.


El 24 de enero, Día Internacional de la Educación, siempre nos invita a detenernos y mirar hacia lo esencial: aprender es transformar. Por eso, en ONI quisimos aprovechar esta fecha para abrir una conversación con alguien que conoce profundamente nuestro rumbo educativo.

Nos sentamos con Luis Ángel Pérez, recién nombrado Jefe de Programas y anterior Líder de Educación, para preguntarle: ¿qué significa la educación para ONI?

Su respuesta no fue una frase corta, sino un recorrido. Una historia.


Siempre estuvimos educando, solo que no lo llamábamos así.

Luis Ángel nos comparte sobre los primeros años de ONI. Mucho antes de tener talleres, materiales y un programa formal, ya existía una intención: compartir conocimiento. En aquella época se imprimía Para ti, un cuadernito sencillo con recetas y consejos prácticos que las familias llevaban a casa. Desde ahí, ya había un deseo de acompañar, no solo de entregar un alimento.

Con el tiempo llegaron sesiones informativas y talleres esporádicos, casi siempre en fechas especiales o sobre temas muy puntuales de nutrición. Eran pequeños avances, pero faltaba algo: una visión más profunda, más integral, más cercana a la realidad de las familias.

Cuando una pregunta cambió el rumbo. El año 2019 se volvió un punto de inflexión. ONI decidió dar un paso más grande: crear un programa educativo completo. Pero no comenzó en oficinas, sino en comunidad. Se inició con una sola pregunta dirigida a las madres beneficiarias: “¿Qué quieren aprender?”

Las respuestas rompieron la idea de que la educación debía centrarse solo en nutrición. Las familias querían saber sobre salud, emociones, cuidado del hogar, desarrollo personal, alimentación adecuada y mucho más.

“Ahí nos dimos cuenta”, cuenta Luis Ángel, “que, para nutrir verdaderamente a un niño, primero hay que nutrir la vida entera de su familia”.

Así nació el programa educativo que hoy guía el aprendizaje en ONI.


Un programa que se adapta al lugar donde late cada familia

Lo que hace único al programa no es solo su contenido, sino su capacidad de transformarse según el contexto.

“No es lo mismo dar una sesión en la zona metropolitana que en una comunidad foránea”, explica Luis Ángel. “En un lugar hablamos sobre refrigeración de alimentos; en otro, sabemos que no existe refrigerador. La educación tiene que responder a la vida real”.

El programa inicia con una evaluación diagnóstica y luego se recorre en cinco etapas: nutrición, cuidado del entorno, desarrollo humano, alimentación y salud. Cada una se vive con contenidos específicos y una evaluación final.

Mes a mes, el equipo educativo acude a los centros de atención para impartir las sesiones y entregar el Onidiario, un material didáctico que toda la familia trabaja. Está dividido por colores, edades y roles, y diseñado bajo el modelo “ver, pensar y actuar”: primero reconocer lo que saben, luego lo que pueden aprender, y finalmente cómo aplicarlo.

Completar todo el programa toma alrededor de tres años, el mismo tiempo que muchas familias forman parte de ONI.


Más que enseñar: acompañar

Al escuchar a Luis Ángel hablar de educación, una idea se repite como hilo conductor: educar es acompañar.

Nuestra labor no termina en entregar leche nutritiva. También implica caminar junto a las familias mientras descubren nuevas herramientas para mejorar su bienestar físico, emocional y social. Implica crear comunidad, compartir experiencias, apoyarse entre madres y padres, y contar con el acompañamiento cercano de nuestras nutriólogas y trabajadoras sociales.

Esa es la verdadera fuerza del programa educativo. Esa es la razón por la que hoy celebramos.

Gracias por ser parte de este esfuerzo

Cada familia que aprende se transforma. Cada educadora que enseña, inspira.

Cada donante que confía multiplica oportunidades.

Sigamos construyendo, juntos, un futuro más saludable, más informado y más humano. 



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